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VIVIENDA JOVEN

La compleja mudanza hacia la adultez

Fecha: 14/11/2010
Autor: El País

Por Sebastián Auyanet

Vivienda joven
Dos de cada tres jóvenes de 20 a 24 viven con sus padres Entre los jóvenes hay cada vez menos propietarios y más inquilinos Promedio de alquiler de 18 a 29 años es $ 5.324

Dejar la casa familiar para tener una propia es un paso clave hacia la adultez. Más de la mitad de los jóvenes de entre 20 y 24 años aún viven allí, y un 36% de los que tienen entre 25 y 29, también. El precio de la vivienda y los sueldos son los obstáculos.

"¿Y qué te parece? Tenés tu casa, tenés tus cosas. Querés eso. No depender más de nadie, crecer", dice Lourdes Medeiros cuando se le pregunta qué tan importante sería conseguir un apartamento.

Tiene 28 años y hace siete llegó a Montevideo desde Cerro Chato para estudiar Administración de Empresas, carrera que dejó al año por los estudios de Magisterio a los que aún le falta un año para terminar.

En 2004 comenzó a vivir con una prima que tenía una casa, donde se mantuvo hasta comienzos de este año. Su prima se mudó y ella comenzó a buscar casa durante dos meses. Hizo una parada en casa de dos amigos un mes más y hace tres se fue con otra amiga a una residencia de chicas con cuatro o seis camas por habitación, baño compartido y horarios de visita.

Compartir la habitación, dice, es la forma más económica -la única, en realidad- de mantenerse sin depender de nadie. Irse sola es poco menos que una quimera. Trabaja desde hace tres años como maestra preescolar y gana $ 8.000. "Cualquier monoambiente sale no menos de seis mil pesos", cuenta Lourdes.

De hecho, según datos del Instituto Nacional de Estadística, el promedio de alquileres en Montevideo es, precisamente, de $ 6.000. Es el sexto año consecutivo de subas de alquileres. En Uruguay hay aproximadamente unas 200.000 viviendas arrendadas. Un 70% está en Montevideo y un 30% en el interior.

Encontrar el primer hogar, ya sea en alquiler o comprando, es uno de los hitos de transición a la adultez clave para los 765.869 jóvenes del Uruguay, pero depende del trabajo y de los precios de las viviendas.

Aquí, el porcentaje de personas de entre 18 y 29 años que viven en casa propia pasó de un 20,8% en 2006 a un 15,8% en 2009, según datos del informe "Contexto" del Observatorio Social del MIDES presentado en julio de este año. Asimismo, las tasas de desempleo joven siguen superando a la media del país (ver nota aparte).

La estadística señala que 4 de cada 10 hogares jóvenes son propietarios de la vivienda, pero no del terreno. La mayoría se encuentran en asentamientos irregulares.

En tanto, el porcentaje de personas que alquilan subió del 37,1% a un 42,1%. Sin embargo, expertos del mercado inmobiliario como Julio Villamide, reconocen que "la clase media, la clase media baja y, fundamentalmente los jóvenes, tienen mucha dificultad para alquilar".

Villamide reconoció en una entrevista para la publicación de Anda, una de las más importantes firmas que ofrecen garantías, que conseguir aval para alquilar es "una traba muy importante". En Anda, en el total de solicitudes recibidas en 2010 el 29,15% de las garantías fueron pedidas por personas de entre 18 y 29 años, con un monto de alquileres promedio para esta franja de $ 5.324.

Villamide señala entre otras razones del desequilibrio en el precio de los alquileres, la concentración del mercado en los sectores de ingresos más altos. Además, estima que los alquileres seguirán subiendo en términos reales durante este año y por lo menos hasta 2011, cuando podrían comenzar a bajar si no se produce un retorno masivo de uruguayos que se fueron a vivir al exterior.

Mantenerse en una casa y correr con los gastos tampoco es sencillo. Según datos de la firma de préstamos Pronto, un 23,1% de las personas que solicitan créditos para pagar cuentas del hogar tienen entre 18 y 29 años. Un 19% del total de personas que piden préstamos para equipamiento del hogar también se encuentran en esta franja etaria.

Por siempre
Mudarse por primera vez es uno de los llamados "hitos de transición" a la adultez. Sin embargo, casi 3 de cada 10 jóvenes de entre 25 y 29 años vive aún en su hogar de origen, según datos de la Encuesta Nacional de Adolescentes y Jóvenes (ENAJ) presentada meses atrás.

En esa encuesta se destaca también la "liquidez" y posmodernidad de los procesos de transición en las nuevas generaciones, cuyos factores no se encuentran con exclusividad en el tema económico o de la estructura del mercado, sino en las expectativas personales. La etapa entre los 18 y los 29 años abarcarían las fases intermedia y final de lo que se conoce como transición a la adultez.

Abandonar el hogar de origen es uno de los factores importantes que implican este paso hacia la vida adulta, junto con la salida del sistema educativo, el ingreso al mercado laboral, la formación de una pareja o tener un hijo.

Estos son eventos que empiezan a exigirle al adolescente o joven una serie de compromisos y roles que lo hacen pasar de una situación de dependencia a una en la que comienzan a ser proveedores que se autogestionan, explicó a El País Cecilia Cristar, socióloga del INAU especialista en esta temática.

"Son eventos que forman parte del ciclo de vida, y todos en su medida alteran y definen la forma en que una persona llega a la adultez", afirmó.

Asumir este tipo de eventos es una tendencia que va postergándose por diferentes factores. Por ejemplo, un mayor retraso a la salida del sistema educativo (más años de carrera o elección de una segunda) genera que se espere más dentro del hogar de origen antes de salir.

En Latinoamérica, estudios de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) señalan que existe cierto retraso en la emancipación. "Claramente no estamos hablando en general de acceso a recursos materiales", explicó Cristar. Según un estudio del investigador Daniel Ciganda citado por la experta, Uruguay sí retrasó la cantidad de personas que se emancipan en los últimos diez años.

"No es que esto sea bueno o malo. Lo que hay que estudiar es si es lo deseable en términos de los efectos que tenga a futuro. Parte del problema de Uruguay es que tiene una población envejecida, con retrasos de fecundidad y, que por ende, tendrá más costos de seguridad social. Pero aquí lo importante sería que si una persona lo sintiera y quisiera, pueda dar este tipo de pasos", explicó Cristar.

¿Programas?
Usando como referencias el Censo Nacional del año 1996 y la Encuesta de Hogares ampliada en 2006, el estudio de Ciganda señaló que los eventos de transición en las mujeres jóvenes uruguayas -más proclives a emanciparse que los hombres- se retrasaron casi 6 puntos.

Datos del INJU señalan que a partir de los 23 años, el 63% de los jóvenes no experimentó todavía alguna de las transiciones. En el grupo de los 24 a los 26 años, un 44% se mantiene así. El tramo de 27 a 30 años registra un 25% de personas que siguen en esta situación.

Las explicaciones a estos retrasos o aceleraciones, según consigna la ENAJ, radican en tres dimensiones: la elección individual, la restricción estructural y el marco institucional (estatal) que "modula, moldea y legitima las transiciones". A pesar de que el gobierno anunció a la vivienda como una de sus prioridades, Villamide estimó que "no hay elementos concretos como para estimar el alcance que tendrá".

A través del Fondo de Garantías, el Ministerio de Vivienda ofrece avales para aquellos con problemas para acceder a ella, pero ante la consulta de El País, no se ofrecieron cifras de penetración en el segmento de 18 a 29 años. Sí se señaló que en diciembre será anunciado un programa de asistencia para jóvenes.

El Banco Hipotecario, una de las entidades crediticias más tradicionales en estos casos, señaló que de los 1500 préstamos otorgados en su nueva etapa, una "gran mayoría" han sido concedidos a parejas de entre 25 y 36 años. El monto promedio es de US$ 50.000. Teniendo en cuenta que el banco presta hasta el 80% del precio total de la vivienda, no es difícil deducir que llegar a ese 20% de la tasa inicial es algo que no se encuentra al alcance de muchos.

Poder marcarme mi camino
"Todo tiene su tiempo, y para mí el momento era este", dice Cindy Roldán. Tiene 20 años y dejó la casa de sus padres hace dos meses para irse a vivir con su novio, a quien conoce hace nueve. Atrás dejó la casa de sus padres en Casavalle. En esa casa aún viven sus dos hermanos menores, a quienes prácticamente crió ella misma.

Ahora vive "en pareja", pero en la casa de sus suegros. Es el plan que quería desde hace mucho tiempo, dice. El proyecto que ambos tienen para el año que viene es construir algo "aunque sea básico" en ese mismo terreno e intentar entrar en una cooperativa de vivienda. Antes buscó para alquilar por la zona de La Teja, donde ahora viven, pero "no encontramos nada por menos de $ 5.000".

Cindy dice que es muy difícil acceder a un alquiler, aún combinando lo que ella gana esporádicamente haciendo encuestas para el INE y el MIDES y lo que percibe su novio por trabajar en un supermercado. "Como sigo estudiando Medicina, aún no he conseguido horas para trabajar y tener un salario. Esto es un año de adaptación", comentó.

Independizarse, adquirir experiencias nuevas, poder marcar "mi camino propio, y que no me lo marque nadie más", son algunas de las causas por las que el plan se activó con rapidez. "En tu casa generalmente hay alguien con mayor experiencia que te dice que hagas una cosa o la otra porque eso va a ser mejor. Ahora soy yo la que tengo que decidir cosas y asumir las consecuencias que eso conlleve, es algo que quería que me pasara", agregó.

Trabajo y alquiler en cifras
El ingreso promedio por edad en el Uruguay es de $ 8.566 para los 23 años. Esa cifra sube hasta los $ 11.419 para la edad de 29 años, según datos de la encuesta continua de hogares.

El precio promedio de alquiler en Montevideo es de $ 6.000. Según datos de la Encuesta Nacional de Adolescentes y Jóvenes (ENAJ), 66,4% de los jóvenes de entre 20 y 24 años aún no es autónomo. Esto quiere decir que aún vive en su hogar de origen (generalmente el de sus padres o el de al menos uno de ellos). Un 36% de los jóvenes de entre 25 y 29 años mantiene esta condición.

Mientras que la tasa de desempleo general en el país fue de 7,7% en 2009, para el tramo etario de entre 20 y 24 años alcanzó el 17,2%, y entre 25 y 29 años, el 9,2%, según datos de Contexto, publicación del Observatorio Social del MIDES.

 

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